Díselo con flores

Díselo con flores

Aunque todos tenemos muy asumido que para conquistar a una mujer necesitamos rosas y para enamorar a un hombre nos tenemos que sorprenderle con un buen plato, hoy queremos desmontar tópicos.

¡A los hombres también se les puede conquistar con flores!

En nuestra vida siempre hay figuras importantes que representan algo insustituible en nuestras vidas y a los que amamos de una forma distinta.

Papá

La figura paterna es el primer gran amor que tenemos, cuidamos y mantenemos toda nuestra vida, incluso cuando ya no está.

Ese amor que de pequeños vivimos con admiración, que se convierte en la infancia en un superhéroe y que termina siendo en nuestra edad adulta en una referencia, un apoyo y un símbolo de seguridad y protección.

Las flores rojas

El color del lazo más fuerte que podemos tener, la sangre. Ese color que simboliza fuerza, pasión. No tienen porqué ser rosas, ya que todas estaréis pensando que las rosas tienen un sentido más pasional, un amor distinto.

Rosana-ramo-pecci

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Flores blancas

El color blanco nos transmite pureza, y no hay nada más puro y desinteresado que el amor de un padre hacia un hijo.

Ramo Teresa

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Tu chico

El amor hacia una pareja es completamente distinto, aunque ese sentimiento pasa por muchas fases. Al principio, cuando estamos iniciando una relación, todo es pasión, ilusión, en resumen, ganas de más. En ese caso las rosas transmitirán todo ese fuego que nos conquista por dentro y que muchas veces no sabemos expresar con palabras.

ramo de rosas pecci

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Color morado

Con el tiempo las relaciones de pareja se estabilizan y comenzamos a observar a nuestro chico como un ser querido, nuestra familia. Ese lazo es mucho más fuerte que el anterior. El amor se transforma en cariño, lealtad, compromiso. El morado es el color más apropiado para decirle “siempre serás tú”. Esa tranquilidad que nos invade al estar a su lado y que todo el mundo necesita en su vida para tener estabilidad.

ha sido niño

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Ya sabéis chicas, podemos conquistar con flores sin decir nada y diciéndolo todo.